Los asistentes empiezan a ejecutar flujos. Gobernanza, permisos y trazabilidad pasan al centro del diseño.
Un agente no es solo una interfaz
Cuando la IA consulta sistemas, toma decisiones intermedias y ejecuta acciones, deja de ser una capa de conversación. Se convierte en parte de la operación.
Eso obliga a definir qué puede leer, qué puede modificar, cuándo debe pedir aprobación y cómo se reconstruye cada decisión.
Menos pasos para el usuario, más diseño detrás
La experiencia puede parecer simple: pedir un reporte, preparar una campaña o actualizar un registro. Detrás hacen falta conectores confiables, estados, manejo de errores y registros auditables.
Dónde empezar
Los mejores primeros agentes trabajan en un dominio limitado, con datos conocidos y una salida verificable. La autonomía debe crecer con evidencia, no con entusiasmo.
